Nikola Tesla, el genio sin límites

Los expertos dirán que historia no es más que la disciplina que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados, generalmente desde la aparición de la escritura hasta nuestros días. Lo que no dicen en ninguna parte es que tenga que ser objetiva, ni que sus autores a lo largo de los tiempo fueran imparciales.

NiUna evidencia importante, que no obstante nadie se plantea. Memorizamos la información en los colegios mucho antes de aprender a usar la razón. Modifican nuestra imparcialidad mucho antes de ser capaces de opinar y tener pensamiento crítico. Sistemáticamente una y otra vez durante años escuchamos y aprendemos la misma información, pero jamás se nos enseña ni se nos prepara para entenderla, de manera que al llegar a la mayoría de edad, y empezar a cuestionarnos lo que nos rodea siempre será desde esa perspectiva. Nadie se cuestiona generalmente lo que lleva oyendo y leyendo dieciocho años, y si cuestionara al que venga después a contar algo diferente. Un trabajo bien hecho.

La información sea de la disciplina que sea, debe darse cuando uno está preparado para comprenderla. Pero en un mundo dominado siempre por los intereses convendría tener claro que la historia se puede encontrar en cualquier parte, pero la verdad casi siempre hay que buscarla.

Aunque pueda parecer fuera de lugar, esta introducción servirá para entender mejor las circunstancias de la vida y obra del personaje de la historia de este mes. Genio, visionario, innovador, su guerra de las corrientes junto con Edison, encendió las luces de nuestras casas para siempre, hoy conoceremos un poco más al gran Nikola Tesla.

En 1856, en el pueblo de Smiljan, en el entonces imperio Austrohúngaro, y en lo que actualmente es Croacia, un 10 de julio, el mundo vería nacer a Nikola Tesla, hijo de un ex militar reconvertido en sacerdote serbio ortodoxo y de una ama de casa, que ejercía en su tiempo libre como científica autodidacta desarrollando pequeños aparatos caseros.

En 1975 comenzó sus estudios de ingeniería eléctrica en la Universidad de Graz, en la ciudad del mismo nombre. Allí estudió los usos de la corriente alterna. Hay quien dice que llegó a licenciarse, aunque la universidad afirma que no recibió ningún grado y que no continuó más allá del segundo semestre del tercer año, durante el cual dejó de asistir a las clases.

Nikola Tesla Laboratorio

En diciembre de 1878 abandonó Graz y dejó de relacionarse con sus familiares. Se dirigió a Maribor (actual Eslovenia), donde consiguió su primer empleo como ayudante de ingeniería, trabajo que realizó durante un año. Posteriormente fue persuadido por su padre para continuar sus estudios en la Universidad Carolina de Praga, a la que asistió durante el verano de 1880. Allí fue influido por Ernst Mach, sin embargo después de fallecer su padre, dejó la Universidad completando solamente un curso.

Es casi seguro que era autista, y padecía seguramente lo que actualmente se conoce como TOC ( trastorno obsesivo compulsivo), tenía una desmesurada predilección por los números 3,6 y 9, e incluso en los hoteles donde residió los últimos años de su vida, las habitaciones tenían que corresponder siempre con alguno de estos números o sus múltiplos. Pasaba mucho tiempo leyendo muchas obras y memorizando libros completos, ya que poseía una increíble memoria fotográfica. En su autobiografía relato que en ocasiones experimento  determinados momentos de inspiración. Durante su infancia sufrió varios episodios de una enfermedad muy peculiar, que le provocaba que cegadores haces de luz aparecieron ante sus ojos, a menudo acompañados de alucinaciones. Normalmente las visiones estaban asociadas a una palabra o idea que le rondaba la cabeza, y otras veces estas le proporcionaban la solución a problemas que se le habían planteado. Solo con oír el nombre de un objeto, era capaz de visualizarlo de forma muy realista. Actualmente la sinestesia presenta síntomas similares, de manera que la persona que la padece puede ver un sonido, o percibir un sabor con solo tocar la textura de un alimento.

Era capaz de visualizar un invento en su cerebro con extrema precisión incluyendo sus dimensiones, antes de comenzar la etapa de construcción; una técnica conocida algunas veces como pensamiento visual. No solía dibujar esquemas, concebía todas las ideas solo con su mente.

En 1880 en Budapest trabajo para Tivadar Puskás en una compañía de telégrafos, la compañía nacional de teléfonos, donde conoció a Nebojsa Petrovic, un inventor serbio que vivía en Austria, con el que trabajó en un proyecto usando turbinas gemelas para generar energía continúa.

En 1881 ya era jefe de electricistas y poco después ingeniero del primer sistema telefónico del país. También diseño un repetidor telefónico o amplificador, que según algunos pudo haber sido el primer altavoz.

En 1892 se trasladó a París para trabajar en la continental Edison Company ( una de las compañías de Thomas Alva Edison), diseñando mejoras en el equipo eléctrico traído del otro lado del océano. Según su biografía, ese año creó el motor de inducción e inició el desarrollo de varios dispositivos que usaban el campo magnético rotativo, por los que recibió patentes en 1888.

En 1884, llegó a los Estados Unidos, a la ciudad de Nueva York,  según cuentan con 5 centavos y una carta de recomendación de un antiguo jefe, Charles Batchelor, para Thomas Edison, que decía: ” conozco a dos grandes hombres, usted es uno de ellos;  el otro es este joven”.

Edison contrató a Tesla para trabajar en su Edison Machine Works, tal vez el primer laboratorio de I+D de la historia, primero como un simple ingeniero eléctrico.

Progreso rápidamente, y Edison le ofreció 50.000$ ( 1.1 mill $ actuales) por rediseñar los ineficientes motores y generadores de Edison, mejorando tanto su servicio como su economía. Terminado el trabajo, Tesla preguntó luego por su remuneración, y Edison respondió ” usted no entiende nuestro humor estadounidense” incumpliendo así su palabra. Tesla cobraba 18$ a la semana, y hubiera tardado 53 años en reunir el dinero que le fue prometido. Después de que se le denegara un aumento de 25$ a la semana renunció automáticamente.

Tesla estaba convencido de que su generador de corriente alterna era mucho más eficaz puesto que era capaz de transportar la electricidad a una mayor distancia, Edison sin embargo apostaba por el negocio y no por la innovación, envidioso e incapaz de reconocer las mejores prestaciones de la corriente alterna de Tesla, optó por intentar convencer al público de que el generador de Tesla era altamente peligroso y que nada era más eficaz y seguro que su generador de corriente continua, si bien era cierto que necesitaba mejoras. Hecho este que llevó a Tesla a establecerse por su propia cuenta, para poder desarrollar sus propias ideas.

Después de un tiempo trabajando como obrero por falta de inversores dispuestos a apoyar su proyecto, encontró un aliado en George Westinghouse y su compañía la Westinghouse electric & manufacturing, que creyó en sus ideas de sistemas polifásicos que podrían permitir la transmisión de corriente alterna a larga distancia, y financió a Tesla y a su recién inaugurada compañía, la Tesla Electric light & manufacturing.

Ahora sí disponía de los medios y tiempo suficientes para desarrollar su propio proyecto en los laboratorios de la Westinghouse en Pittsburgh.

Edison estaba apoyado financieramente por el todopoderoso J.P. Morgan. Con un ojo clínico para los negocios el magnate financiero, con un portafolio con intereses, en banca, industria ferroviaria y del acero, había vislumbrado el tremendo potencial que las recién nacidas compañías eléctricas iban a tener en el futuro. Se había propuesto iluminar las casas y calles de todo el país con electricidad, y desbancar así al petróleo y queroseno de J.D. Rockefeller que hasta ahora iluminaba a los EE.UU, y convertirse en el referente de la nueva industria utilizando las tácticas aprendidas de su padre, que consistían en intimidar a sus rivales hasta someterlos, para así conseguir eliminar la competencia. Eran tiempos de crecimiento, y tras una devastadora guerra civil las grandes fortunas consiguieron crear enormes monopolios. En una época en la que no había ningún tipo de medidas de control, magnates como los Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie o Morgan consiguieron con sus monopolios ser los hombres más poderosos de los Estados Unidos, hasta el punto de ser capaces de influir en sus políticas, e incluso comprando y poniendo en la Casa Blanca a su propio candidato.

Con tales propósitos Morgan no podía permitir que el nuevo generador de corriente alterna de Tesla viera la luz y echara por tierra la gran inversión que había hecho en Edison y su generador de corriente continua.

Sin límites ni nada que pusiera freno a sus ambiciones, J.P.Morgan y Edison iniciaron una campaña feroz de desprestigio hacia Tesla y su generador A.C . Tenía Morgan mucha influencia no sólo en la banca sino en los medios de comunicación, lo que utilizó para difamar y tratar de arruinar la reputación de Tesla, y las prestaciones de su generador. La enemistad entre Edison y Tesla llegó a su máximo apogeo, Edison estaba de parte del monopolio energético y las corporaciones financieras con las que había conseguido levantar un imperio, y no iba a permitir que un extranjero llegado hacía poco pusiera en peligro su fama y su fortuna. Preso de la envidia trato de desprestigiar y humillar a Tesla como fuera, y entre otras muchas cosas incluso llegó a financiar en secreto la primera silla eléctrica, inventada por Harold P. Brown y equipar con el generador A.C de Tesla, intentando demostrar ante todo el mundo que su generador de alto voltaje no sólo era peligroso sino que era capaz de matar. La jugada resultó ser un desastre, y fue Edison finalmente quien se llevó la mala prensa, quedando su imagen muy maltrecha.

Nikola_Tesla_bolas de electricidad en sus manosPero fue otro hecho el que decantó la balanza en favor de Tesla.

El gobierno federal se había propuesto construir la central hidroeléctrica más grande del país, utilizando la potencia de las cataratas del Niágara, para convertirla en energía eléctrica.

Y se propuso a concurso equipar con el generador A.C de Tesla, o el generador D.C de Edison.

J.P.Morgan cuya influencia en Wall Street seguramente fuera la más grande, (no en vano su banco de inversión el J.P Morgan Chase Bank of Manhattan sigue siendo hoy día el mayor banco del mundo), inició una campaña en la bolsa para provocar el pánico de 1890 y provocar que los inversores de Westinghouse necesitaran retirar los fondos prestados para recuperar sus deudas, dejándole sin los recursos necesarios para poder presentarse al concurso.

George Westinghouse estaba contra las cuerdas, sin los recursos de los inversores prácticamente era imposible ganar la licitación. Sin embargo, Tesla sorprendiendo a todo el mundo dio un giro de 180 grados a los acontecimientos, las plusvalías derivadas de sus patentes provocan en los inversores un gastos muy elevados que no podían asumir después del pánico financiero, así que Tesla increíblemente rompió el contrato de sus patentes cediéndolas a la Westinghouse por solo 216.000 dólares, cuando podrían haberle reportado unos 12 millones de dólares. Una decisión muy controvertida que no lamentó, puesto que era un idealista convencido y estaba más interesado en los beneficios que su invento podría aportar a la humanidad, que en la rentabilidad que pudiera conseguir con ello, aunque más tarde si habría de lamentarlo.

Libre de ataduras financieras Tesla y Westinghouse pudieron seguir adelante con el proyecto de la central eléctrica del Niágara. Para conseguir hacerse con el concurso George Westinghouse ideó el siguiente plan, en 1893 tendría lugar la Exposición Colombina en Chicago, que se decía iba a ser la más increíble de la historia. Tesla y Westinghouse se propusieron iluminar la exposición con miles de bombillas eléctricas por primera vez gracias a su generador de corriente alterna polifásico, pero Edison y J.P Morgan tuvieron la misma intención.

Sin embargo el generador de Tesla era más eficiente, y con solo un generador podía abastecer a todo el recinto. Liberado de las cargas financieras, y con las prestaciones del generador AC de Tesla, George Westinghouse en una inteligente jugada, aseguró que podía iluminar toda la Exposición por un tercio de lo que ofertaban Morgan y Edison, llevándose así el gato al agua.

El evento resultó un tremendo éxito, iluminando por primera vez en la historia una exposición con miles de bombillas eléctricas con el maravilloso invento de Tesla. Este hecho le permitió a Westinghouse hacerse in extremis, con el concurso de la central eléctrica de las Cataratas del Niágara, dejando a J.P.Morgan sin el impulso necesario para convertirse en el dominador de la nueva industria eléctrica, aunque este hecho acabaría por tener graves consecuencias.

Tras los éxitos cosechados los últimos años, Tesla se decidió a apostar de lleno por su gran sueño: lograr energía y comunicaciones inalámbricas.

Se trasladó a Long Island a las afueras de Nueva York, donde construyó un nuevo laboratorio, y una torre de alta tensión de 57 metros equipada con la Bobina Tesla, lo que se conoció como el proyecto Wardenclyffe. Su finalidad iba ser permitir la telefonía comercial transatlántica, impulsar las retransmisiones radiofónicas, y demostrar que era posible transmitir energía de forma inalámbrica, sin cables entre emisor y receptor, y además de forma gratuita, siguiendo para ello los mismos principios que la radio.

Convencido J.P.Morgan que el futuro estaba en los transformadores AC de Tesla, convirtió su fracaso en una oportunidad, se hizo con la mayoría de acciones de la Edison electric, asumiendo el control de la compañía y apartando a Edison de su propia empresa, pasando a convertirse a partir de ese momento en la conocida General Electric. Poco después sometió a la Thompson-Houston. Finalmente amenazó a George Westinghouse con arruinarle con pleitos millonarios que no podría asumir, para obligarle a ceder a la General Electric los derechos de las patentes de Tesla, y forzarle a retirarse de la guerra de las corrientes, como se llamó entonces a su rivalidad,  construyendo un verdadero monopolio y convirtiéndose así en el gran dominador de la industria eléctrica.

Seducido por el potencial lucrativo que podría suponerle incentivar a Tesla, J.P.Morgan decidió financiarle prestándole 150.000$ para el proyecto de la torre Wardenclyffe, a cambio de 51% del control de su empresa, consiguiendo así tenerlo controlado, por lo que pudiera llegar a conseguir con aquel proyecto.

Inicialmente Tesla le contó a J.P Morgan que la torre serviría para establecer transmisiones radiofónicas, pero cuando el todopoderoso banquero descubrió las aspiraciones reales del genio balcánico, montó en cólera y le retiró inmediatamente la financiación, y le impidió conseguirla por cualquier otro cauce.

Las deudas ahogaban a Tesla que había hipotecado la propiedad de Long Island, y sus acreedores reclamaban su dinero cada vez con más insistencia. Finalmente en 1917 empujado por los grandes poderes financieros se vio obligado a abandonar el proyecto y desmantelar las instalaciones casi antes de empezar, para paliar su crítica situación económica.

A partir de ahí, el ostracismo. Las grandes corporaciones industriales y financieras no iban permitir que un utópico visionario, pusiera en peligro el enorme beneficio que iba a suponer electrificar el país para alumbrarlo. J.P Morgan ya había comprado minas de cobre para cubrir la ingente cantidad de cableado que se iba a necesitar para ese titánico proyecto. El mismo banquero dijo: ” si no hay cables, a donde voy a poner el contador”, efectivamente financiar a Tesla significaba renunciar  seguramente a unos beneficios inimaginables.

En los últimos años de su vida, The Times entrevistó a Tesla, quien confesó que solo esperaba vivir el tiempo necesario  para, al menos, colocar un aparato en una habitación que pudiera activarse con la energía de su alrededor.

Murió solo y abandonado en 1943 a los 86 años, en una habitación de hotel, lugares estos que se habían convertido en su hogar los últimos años.

Tras fallecer comenzó una campaña para borrar su nombre de la historia, y otorgar sus éxitos a otros, así como centrar su recuerdo en su carácter excéntrico.

Por ejemplo, Edison fue proclamado padre de la electricidad, y Marconi inventor de la radio. Pero ambos sin Tesla, no hubiesen sido nada. Sobretodo Marconi, quien usó diecisiete patentes de Tesla para su primera retransmisión en 1901, atribuyéndose el mérito sin citar a Nikola. Este hurto fue subsanado por la Corte Internacional en 1943, reconociendo que fue Tesla quien sentó las bases que dieron lugar a la radio, y por tanto su legítimo inventor, sin embargo poco trascendió este dictamen, y hoy la cultura popular aún señala a Marconi como inventor de la radio.

El único Museo Tesla se encuentra en Belgrado, sin embargo ningún proyecto similar ha prosperado curiosamente en Estados Unidos, país que recibió la mayoría de los aportes del genio.

Por si el escarnio popular no fuera suficiente, el Gobierno estadounidense incautó a través del FBI todos sus documentos y su caja fuerte, incluyendo estudios e investigaciones propias, el mismo día de su muerte. Sus laboratorios en Manhattan se incendiaron al menos dos veces en circunstancias que hoy día siguen siendo una incógnita. Sus principales valedores fueron George Westinghouse y John Jacob Astor, el primero terminó sometido por J.P.Morgan y su General Electric, y el segundo falleció en el tristemente recordado naufragio del Titanic cuando más decidido estaba a apoyar a Tesla. Las circunstancias siempre le fueron adversas, y tuvo demasiados impedimentos para hablar de ello como mala suerte o mala gestión. Siguiendo los acontecimientos paso a paso se hace inevitable no pensar en premeditación.

No fue uno más, ni uno cualquiera, aunque así parece que se le quiera recordar. Como curiosidad algunos de sus inventos, de entre las más de 278 patentes que tiene reconocidas en 26 países diferentes:

  • motor de corriente alterna
  • Radio
  • Resonancia magnética
  • Radar
  • Submarino eléctrico
  • Rayos X
  • Bobina de Tesla
  • Transferencia inalámbrica de energía
  • Control remoto
  • Microscopio electrónico
  • Despegue y aterrizaje vertical de aviones

Entre otros muchos…

Víctima de su propio altruismo, nunca invento nada para enriquecerse, más allá de poder vivir cómodamente y seguir con sus investigaciones y experimentos sin tener que preocuparse por las facturas. No le movía el beneficio propio, concebía sus experimentos desde la perspectiva de algo que pudiera mejorar la calidad de vida humana a coste cero. Todo ello puso en su contra a toda una industria y a las corporaciones financieras que tenían mucho que perder, y que obraron premeditadamente para silenciar al genio balcánico, y desprestigiar sus avances pues iban en contra de sus fundamentos monopolistas.

El abajo firmante, solo pretende en este artículo ahondar en las razones que llevaron a intentar hacer desaparecer al genio del sXX, al impulsor de una segunda revolución industrial.

Existen cientos de artículos y archivos en todos los formatos posibles que detallan mucho mejor que un servidor, desde un punto de vista más científico todos los avances de Nikola Tesla cronológicamente paso a paso.

Sin embargo de Nikola Tesla y su historia siempre me ha intrigado lo que no está, poco se puede encontrar sobre su misterioso final, se le apartó de la investigación a punto de realizar su obra cumbre, y no se encuentra ni se cuenta apenas nada al respecto, y un servidor no podía entender cómo el creador de los transformadores que alumbraron nuestras casas por primera vez en la historia, y que siguen siendo los que se usan hoy en día más de cien años después, puede ser casi borrado de la historia sin que nadie se pregunte porque.

Como decía al principio la verdad casi siempre hay que buscarla.

Autor: Sergio Bachs

Un comentario sobre “Nikola Tesla, el genio sin límites

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    el 6 junio, 2019 a las 4:59 pm
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    Gran artículo y punto de vista🤔

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