El diabólico violín de Paganini

El diabólico violín de Paganini

Fué un músico Genovés nacido a finales del siglo XVIII, concretamente el año 1782. Violinista, guitarra, violista y por supuesto un talentoso compositor. Llegó a tener una gran fama en su tiempo, que acompañado de sus costumbres peculiares contribuyeron a construir la leyenda que és.

Su talento era tal, que había quien aseguraba que tenía un pacto con el demonio

Y es que se decía que su habilidad con el violín iba más allá de las facultades terrenales. Su talento era tal, que había quien aseguraba que tenía un pacto con el demonio, de modo que nadie era capaz de igualar su destreza al tocar el instrumento. Un hecho que aunado a su aspecto poco agraciado y la pasión de sus interpretaciones, resultaba escalofriante y curioso.

La curiosa historia de Nicolo Paganini comienza desde su nacimiento. Su madre afirmaba que al quedarse embarazada de él, se le apareció en sueños el mismisimo diablo. Quien le anunciaba que su hijo estaba destinado a ser uno de los músicos más grandes de la época. Fue a partir de este incidente que su padre se convenció. Después de nacer y apenas tuvo la edad suficiente, el futuro violinista 

fue obligado a ensayar hasta 10 horas diarias,  hecho que propició que su técnica fuese virtuosa desde corta edad.

Con tal de que el pequeño Paganini mejorará en su aprendizaje, su padre recurrió al maestro Alessandro Rolla, uno de los mejores en aquel tiempo y en quien confiaba para instruyera al muchacho. Sin embargo, tras escuchar uno de los conciertos que Paganini le dió, él mismo terminó por decirle que no tenía nada que enseñarle; había superado con creces sus expectativas. Sería una de las primeras señales de que el joven violinista, se encaminaba hacia lo mas grande.

La leyenda del violinista

Por muchos años persistió la leyenda de que Paganini, había obtenido sus dotes para la música del mismo demonio. La habilidad con la que tocaba su instrumento resultaba sobrenatural. Muchas eran las personas que aseguraban que tras haber matado a un rival, él mismo había sido llevado a los infiernos y regresado a la Tierra, con la promesa de dejarle su alma al diablo, a cambio de aquel talento. Y había una cosa más: su violín, al que en pleno concierto se le rompieron tres de cuatro cuerdas, fue capaz de producir los sonidos completos de todo un concierto de manera inexplicable.

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